lunes, 17 de abril de 2006

Humor: La importancia de la lectura.


Esta semana se inició la Feria del Libro, en Buenos Aires, Argentina. Recomiendo la lectura del discurso inaugural del escritor Tomás Eloy Martínez. Excelente.

3º Foro: "Violencia y Familia".




Día sábado 20 de Mayo, a las 10 horas.
En el Hotel Prince, en Mar del Plata-BA, Argentina.

Moderadora:
Lic. Virginia E. Acuña.

Reflexión inicial:
Rev. Silvio Schatz.

Expositores:
Dr. Justo Zanier.
Dra. Lucía Rodríguez Fanelli.
Lic. Liliana M. Hernández.
Pr. Daniel E. Simoes.
Entrada libre y gratuita.

¿Qué sucede con nuestros valores?

lunes, 10 de abril de 2006

sábado, 8 de abril de 2006

Humor: ¿Menos corrupción?

Estado y pornografía.

Desde el poder, se nos intenta justificar todo, aunque sea inexplicable... ¿Qué controles se realizan para que los empleados públicos sean idóneos y éticos, no cometan actos de corrupción, ni pequeñas inmoralidades...?

sábado, 1 de abril de 2006

Editorial: ¿Decretos de necesidad y urgencia?


El Dr. Rodolfo Terragno (radical independiente) acaba de protagonizar una curiosidad parlamentaria: tomó como propio, y presentó de nuevo en el Congreso Nacional, el mismo proyecto de control de los “decretos de necesidad y urgencia” que redactó la hoy senadora (y esposa del Presidente) Dra. Cristina Fernández en 2000, cuando era diputada opositora.

Esta picardía política expone las contradicciones de los gobiernos. Quienes han ejercido desde 1983 el poder…

1) Obstaculizaron, mediante diferentes ardides burocrático administrativos, que hubiera una ley para controlar los “decretos de necesidad y urgencia”. Piense Usted que desde 1994 se presentaron 87 proyectos de ley para crear la referida Comisión Bicameral de control al gobierno conforme lo dicta la C. N. hoy vigente. Ninguno prosperó nunca.
Transcurrieron casi 12 años desde que se produjo la última reforma de la C. N., en 1994. Todavía no existe la Comisión Bicameral que ordenó expresamente crear el Artículo 99 inciso 3, para controlar al gobierno. Esto significa que no existe el mecanismo de auditar, de manera que los legisladores no pueden oponerse ni aprobarlas

¿Es una desidia gubernamental? ¿O se trata de una conveniencia política del gobernante circunstancial para tener a su disposición un recurso de decidir por sí, de legislar, sin intervención de la oposición? Después, una vez consumada la decisión ante la opinión pública, se requiere una ratificación formal de los legisladores… ¿Por qué no se pueden seguir los trámites ordinarios de sanción de las leyes?

2) Todos -unos más desembozadamente, otros con más discreción- dictaron “decretos de necesidad y urgencia”. Frente a los escasos 25 que se habían dictado desde 1853 hasta el retorno de la democracia… El Dr. Raúl Alfonsín durante su gestión (1983-1989) firmó 10. El Dr. Carlos S. Menem dictó 545 en 10 años. El Dr. Fernando de la Rúa firmó 73 entre 1999 y 2001. El Dr. Eduardo Duhalde firmó 158 en 2 años. El Presidente ya dictó 150 en sus 35 meses de gobierno.

El tema se actualizó en estos días por la re-estatización de Aguas Argentinas que dispuso el gobierno. La rescisión del contrato es un decreto común, y será revisado en el Congreso Nacional por la Comisión bicameral de Seguimiento de las Privatizaciones. Allí no radica el problema.

Pero la creación del organismo estatal Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA) se hizo a través de un “decreto de necesidad y urgencia”. Ahora se busca ratificación legislativa. Mientras tanto, como no se creó el mecanismo, no hay quién haga el control.

Entonces, volviendo al párrafo inicial, ¿lo que ayer era negativo para las instituciones de la República y deterioraba la calidad democrática, hoy es válido y positivo?

Estamos hastiados de discursos vacíos, inconsistentes, demagógicos. ¿Los políticos no advierten el hartazgo de la población? Si lo hacen, evidentemente lo desestiman con desenfado. Si, en cambio, no lo hacen, además de incongruentes son torpes. Ninguna de estas hipótesis nos debieran satisfacer. Hay razones tangibles para desconfiar de quienes administran la cosa pública.

Apuntes pedagógicos / 2.


Los modos de operar en las escuelas están generalmente revestidos de argumentos predeterminados. Se establecen ciertas condiciones para accionar pedagógicamente (por ejemplo: debemos tener en cuenta la población de esta escuela, son alumnos considerados dentro de la categoría de riesgo educativo, debemos darles herramientas prácticas para su desempeño futuro en la vida, que más se les puede pedir, etc.) que solo cumplen la función de cristalizar, congelar toda situación creativa de enseñanza-aprendizaje, de encuentro y experiencia educativa.

Me atrevería a señalar un signo aún más catastrófico para las prácticas docentes, estos pensamientos deterministas, y tendríamos que cuestionarnos si pueden estar en la categoría de pensamientos, impiden observar la inconsistencia de nuestras prácticas ubicando el accionar del docente en una posición adulto-céntrica en relación al conocimiento y a la vida. Tal vez cuando comencemos a comprender que percibir la inconsistencia de nuestras propias prácticas, discursos o forma de habitar los problemas es lo que otorga la posibilidad de creación algo nuevo surgirá en el vínculo pedagógico.

Dar paso a la creación, la investigación, el pensamiento en la tarea docente no hace referencia a acciones innovadoras diagramadas en proyectos que siguen sosteniendo nuestra mirada sesgada del joven y su condición de aprendiz. Tiene más que ver con la posibilidad de componer una experiencia que comience a registrar un modo de conocer antes de todo juicio formulado sobre lo aprehendido.

Si desaceleráramos un momento en muestro devenir institucional y escucháramos los discursos que hacemos circular incesantemente, no dudo que emergerían diversas cuestiones sobre nuestros modos de hacer escuela más vinculadas con lo real y no con nuestras representaciones.

Lic. Virginia E. Acuña
Asesora pedagógica de PAIDEIA

Película: El Bonaerense.


Es una película donde su director -Pablo Trapero- plantea una singular mirada al mundo de la policía de la Policiía de la Provincia de Buenos Aires, Argentina.
A los 32 años, El Zapa es cerrajero en un pueblo pequeño y tranquilo. Sin demasiadas emociones ni expectativas, su vida rutinaria transcurre lentamente entre pocos trabajos de cerrajería y casi ninguna actividad social. Es detenido por la policía local y acusado de robo por abrir una caja fuerte a instancias del dueño de la cerrajería, un hombre al que le dicen El Polaco y que desaparece inmediatamente después del suceso.
Su tío Ismael, policía retirado, logra sacarlo de la comisaría y lo manda con una carta de recomendación al Gran Buenos Aires donde El Zapa se convertirá en un joven aspirante a agente de la Policía Bonaerense, más allá de aquel incidente. A partir de entonces, mientras toma el curso de preparación y trabaja en la comisaría, El Zapa deberá adaptarse a su nueva realidad (socio-cultural y laboral) mientras observa cómo su vida se convierte en una extraña ficción con la que deberá convivir en el futuro.

¿Es Zapa -y tantos otros- una persona inmoral? ¿Es perverso el sistema en sí mismo? ¿O ambas cosas?

¿Qué control de calidad institucional realiza el Estado para evitar abusos, excesos de poder, corrupción, etc. por parte de quienes deben protegernos, en un marco de respeto al sistema jurídico vigente?

Libro: El señor de las moscas.



Además de un excelente relato literario susceptible de diversas lecturas, es una fábula moral acerca de la condición humana.

¿Es el hombre un ser violento por naturaleza, que necesita un sistema de normas y regulaciones para contener sus instintos, o la violencia es un fenómeno aislado que explota condicionado por las circunstancias? ¿Hasta dónde el ejercicio de nuestra propia libertad avasalla a los otros, violentándolos? ¿Acaso el mantenimiento de este sistema no conlleva violencias tácitas, ineludibles?

Otros libros anteriores (por ejemplo Robinson Crusoe) tienen personajes heroicos y la noción de estar atrapado en una isla desierta está muy romantizada.

En El Señor de las moscas, William Golding (1911-1993, escritor y premio Nobel británico) retrata una versión alternativa; su descripción de un grupo niños y adolescentes de 9 a 15 años, alumnos de una academia militar, que se encuentra en esta situación, y que descienden al salvajismo, es muy realista.
La historia comienza con un accidente de avión en una isla desconocida del Pacífico, sin sobrevivientes adultos. Al principio reciben muy felices la libertad, pero pronto descubren que no bastan las bromas ni los juegos.

El contexto geográfico tiene un rol fundamental al inscribirse casi como un personaje más. ¿Cómo sobrevivir en una isla desierta? ¿Aferrándose a los cánones establecidos por una sociedad que, aquí y ahora, ya no significan nada, o adaptándose a las nuevas circunstancias?

Los personajes se definen más por lo que hacen que por lo que dicen, de manera que esta novela carece de discursos y demagogias. Ralph y Jack simbolizan distintas características humanas y cosmovisiones del mundo. ¿La obediencia a reglas que permitan el mantenimiento del individuo y la libre elección o el diseño e imposición de nuevas reglas, uilizando la cohersión?

La caracola encontrada por casualidad en el fondo de la laguna se convierte en un símbolo de la participación colectiva -¿democrática?-, frente a la lanza, instrumento fabricado en el cual reposa la fuerza de una voluntad individual. Una vez rota la caracola, Ralph no es diferente a los otros… una persona acorralado por el miedo, la ira y el instinto de supervivencia, que igual puede matar, con tal de preservar su vida y su libertad.