domingo, 28 de mayo de 2006

Película: Citizen Kane.


Citizen Kane es el largometraje basado en la vida del magnate de la prensa norteamericana William Randolph Hearst. Estrenada en 1941, nos muestra como Charles Foster Kane (interpretado por el actor y director Orson Welles) es un joven emprendedor que asciende de la pobreza a la riqueza en el negocio de los medios de comunicación mediante tácticas cada vez más deshonestas. La búsqueda del poder se extiende a su vida personal con la ruptura de su matrimonio y la pérdida de sus amigos.
Citizen Kane está considerada por los especialistas como una de las mejores películas de la historia del cine, tanto por su contenido como por el innovador trabajo de los camarógrafos.
La película (que tuvo suficiente éxito de crítica y nueve nominaciones para los premios Oscar) fue fuertemente criticada por las empresas controladas por William Randolph Hearst quien quiso, infructuosamente, adquirirla para destruirla.

Humor: Verbos que se conjugan en el gobierno...

lunes, 22 de mayo de 2006

3º Foro: Violencia y Familia.












En el marco del «día internacional de la familia» establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se realizó en el Hotel Prince, Mar del Plata-BA, Argentina, el 3º Foro: «Violencia y Familia».

El evento (declarado de interés cultural por el Honorable Concejo Deliberante de la Municipalidad de General Pueyrredón y que tuvo la adhesión de ONGs nacionales / internacionales) fue moderado por Virginia E. Acuña (Pedagoga, psicoterapeuta, integrante del staff de PAIDEIA) y participaron Silvio Schatz (Teólogo luterano), Justo Zanier (Educador, médico especializado en genética humana y bioética), Lucía Rodríguez Fanelli (Abogada especializada en derecho de familia y bioética, integrante del Poder Judicial), Daniel E. Simoes (Teólogo, educador) y Liliana M. Hernández (Terapista Ocupacional especializada en temas de familia, técnica del pabellón de drogadependencia del servicio penitenciario).

A posteriori de las exposiciones se inició un interesante debate entre los panelistas y el público que asistió (líderes eclesiales, funcionarios públicos, docentes, profesionales, estudiantes universitarios, etc.).

Agradecemos a todos los que posibilitaron su realización. Estamos persuadidos que -en un contexto de respeto a la diversidad de enfoques, a la pluralidad ideológica y confesional- se deben multiplicar estos espacios de encuentro, reflexión y construcción de pensamiento colectivo. ¡Hasta el próximo Foro!

martes, 2 de mayo de 2006

Doxa International University.

Informamos que la Lic. Virginia E. Acuña (pedagoga, psicoterapeuta, integrante del staff de PAIDEIA y coordinadora de una ONG cristiana) se incorporó como profesora visitante a ese alto centro de estudios.

La DIU -fundada y dirigida por el Rev. Dr. Osvaldo O. Marino- comenzó su actividad de educación teológica en Filadelfia, Pennsylvania, EUA, en 1976. En la actualidad, sus oficinas y dos colegios tienen su sede en Miami, EUA. Asimismo, tiene campus regionales en distintos países de América Latina (Panamá, Brasil, Puerto Rico, Perú. Méjico y, desde abril de 2006, Argentina).

Editorial: Los jueces y los impuestos.


Los jueces… retienen sus funciones mientras dure su buena conducta y reciben por sus servicios una compensación que no puede ser disminuida mientras continúen en el cargo”. Artículo III, sección 1ª, Constitución de EUA (1787).

“Los jueces… conservarán sus empleos mientras dure su buena conducta, y recibirán por sus servicios una compensación que recibirá la ley, y que no podrá ser disminuida en manera alguna, mientras permaneciesen en sus funciones”. Actual artículo 110, Constitución Nacional (1853).

Resulta inocultable la influencia del texto norteamericano (considerado como la primera constitución moderna que inicia el proceso histórico-jurídico que se conoce como constitucionalismo) sobre nuestra Ley Fundamental.

Sin perjuicio que el texto precitado no establece obstáculo alguno para que los magistrados jubilados, es decir, los que ya no están en ejercicio de sus funciones, paguen el mencionado tributo, hace pocos días, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en la causa "Gutiérrez, Oscar c / Administración Nacional de Seguridad Social (ANSeS)", persistió en la doctrina sostenida desde 1936 y específicamente ratificada a través de la Acordada 20, de 1996.

El verdadero sentido de la doble garantía del artículo 110 (1. Estabilidad en sus cargos y 2. Intangibilidad de los salarios) fue protegerlos contra las persecuciones arbitrarias, especialmente las que podrían realizar los poderes políticos (Ejecutivo y Legislativo) para torcer su voluntad y su independencia de criterio en sus sentencias. En Europa, los traslados de ciudades y recortes de sueldos eran los castigos que recibían los magistrados que no se avenían a la voluntad del gobierno.

Cuando los EUA se independizaron en 1776 y dictaron su norma suprema unos pocos años después, pensaban en evitar entonces que los jueces sufrieran esos castigos por su independencia de opinión en los juicios donde intervinieran.
Ese es el verdadero sentido de la incorporación de tales garantías en el texto originario de la Constitución Nacional, no evitar que los magistrados pagasen el impuesto a las ganancias, que apareció con el nombre de Rentas recién en 1932.

Los jueces (en actividad o pasividad) deben pagar impuestos, tasas, aportar para sus jubilaciones y la seguridad social, y hacer todas las contribuciones que les corresponden a todos los ciudadanos por aplicación del principio de igualdad ante la ley.

La sociedad espera que los jueces, por la naturaleza de las funciones que desempeñan, actúen con ejemplaridad, sean éticos en su vida pública y privada, y no reciban beneficios (decididos por ellos mismos) que resultan absolutamente irritantes para todas las demás personas que se encuentran en situación de tributar y por consiguiente obligados a realizarlo porque eso impone el sistema legal vigente.

¿Hasta cuando los propios jueces van a burlar tan abierta y desenfadadamente el artículo 16 de la Constitución Nacional?

¿No debería la CSJN expresarse inequívocamente en ese sentido?

Recién entonces será cierto que “todos sus habitantes son iguales ante la ley…” y “la igualdad es la base del impuesto…”.

Por lo menos en este asunto, ya que en la vida del país quedan demasiadas asignaturas pendientes…
Lo invito a participar en la Encuesta 8.

lunes, 1 de mayo de 2006

Apuntes pedagógicos / 3.


Escuché a un maestro compartir, en el contexto del perfeccionamiento docente desarrollado el 27 de Abril próximo pasado, algunas conclusiones compartidas en un taller de violencia al que él había asistido en representación de su institución. Expresaba que los docentes, que habían concurrido a dicho taller, coincidían en las causas de violencia y asimismo en los episodios violentos que ocurrían en los establecimientos educativos. Lo que más llamó mi atención fue cuando manifestó que las listas de causas y episodios eran más extensas que la de posibles acciones a seguir.

Esta expresión me impulsó inevitablemente a buscar un signo que me posibilitara pensar en las prácticas escolares. Recordé una enseñanza punzante de Silvia Dutchasky,
“la creación solo es posible en el punto de inconsistencia de las prácticas, los discursos, la forma de habitar los problemas”.

¿Cómo habitamos estos problemas de violencia?

Tengo el convencimiento que la perdida de lazo social ha teñido todas las relaciones interpersonales en todos los contextos institucionales; y la escuela no escapa a este signo. Signo de los modos de violencia que me gusta definirlo como despojo.
La vida en tiempos de aceleración y fragmentación nos tiñe de una mirada llena de perplejidad sobre los modos de humanización que nos vinculan. Modos que llevan al sujeto a perder el valor cotidiano de la vida misma.
Un exponente significante de ellos es la violencia. Indicador entendido no como acto violento sino como modo mismo de la vida.
En diversas situaciones observamos que las personas, familias, instituciones, han mutado el valor de la vida por acciones reactivas revestidas de desesperación.
Es interesante el pensamiento de Fernando Ulloa cuando dice que hemos pasado del padecimiento de la cultura, esto es el vivir tensionado entre los mandatos y los deseos, entre las prohibiciones y las posibilidades, entre los límites y los impulsos, a la cultura del padecimiento.
En la cultura del padecimiento lo amenazante no se reduce a un elemento concreto, sino que la vida misma se torna amenazante, agresiva, hostil.
Podríamos señalar que el despojo es uno de sus signos más relevantes. Despojo del vínculo con el semejante, despojo de las instituciones de sostén (familia, escuela, hospital, tribunales, iglesia), despojo de los lugares de responsabilidad, despojo de la protección sanitaria, judicial, educativa, social.
Estas enunciaciones nos llevan a un marco de perplejidad y describe el declive de escenarios de humanización en el cotidiano vivir.
Si bien podríamos afirmar que la violencia es constitutiva de la condición humana, cuando esta es modo de vida obtura toda posibilidad de desarrollo y crecimiento personal con el otro; en un bien común que nos aproxime a un buen trato.
En qué pensar entonces, ¿en los hechos de violencia o en la destitución de la persona como tal? ¿en los hechos de violencia o en el quiebre del lazo social? ¿en los hechos de violencia o en la posibilidad de construir con el otro próximo un camino de acercamiento y no de destrucción?
Como educadores debemos responder estas cuestiones que sin duda potenciarán en cada uno modos de construir encuentro.
Lic. Virginia E. Acuña
Asesora pedagógica de PAIDEIA

1º de Mayo: Día de la Constitución Nacional.

El artículo 1º de la ley 25.863 declara al 1º de Mayo como “Día de la Constitución Nacional en conmemoración de su sanción, acaecida el 1º de Mayo de 1853 en la ciudad de Santa Fe”.
Nuestra Carta Magna (inspirada en el texto norteamericano de 1787 y en libros de Alberdi, Madison, Hamilton, etc.) fue reformada en varias oportunidades durante sus 153 años de vigencia.
En el siglo 20, sectores golpistas militares y civiles afines ideológicamente, la transgredieron ilegítima e ilegalmente.
No obstante, posiblemente lo más grave sea la manifiesta ignorancia que la mayoría de la población tiene de su contenido, lo que resulta paradójico, ya que los derechos fundamentales de todos nosotros se sustentan precisamente en la Constitución Nacional, el punto de referencia insoslayable de nuestro sistema jurídico.
La imagen quizás sea grotesca. Pero resulta pertinente si sirve para desparalizarnos.
Nuestros representantes (gobernantes, legisladores, funcionarios)... ¿piensan eso de la Constitución Nacional?
Nosotros mismos, insertos en una cultura de indiferencia, desinterés por la cosa pública, cierta proclividad a la corrupción, etc... ¿pensamos lo mismo?

Película: Recursos Humanos.

Esta es una película francesa que obtuvo varios premios internacionales. Frank, un estudiante de administración de empresas en París, regresa a la casa familiar para pasar un período como becario en la fábrica donde trabaja su padre desde hace treinta años.

Después de haber vivido con independencia de su familia, Frank renueva sus lazos con ella, especialmente con su padre, que disfruta la situación.

En la fábrica, Frank es asignado al Departamento de Recursos Humanos. Muy confiado en si mismo, cree que puede desbloquear las negociaciones sobre la reducción de la jornada laboral que desde hace tiempo enfrenta a los directivos del establecimiento y los sindicatos.

Asume su tarea con entusiasmo hasta que descubre que sus esfuerzos están sirviendo, en realidad, para iniciar una estrategia de reestructuración que conlleva el despido de varios empleados, incluido su padre.

Sobreviene una fuerte confrontación que obliga a ambos (padre e hijo) a reconsiderar su relación y enfrentar la realidad presente y pasada de sus propias vidas.

Libro: Moralidad y nada más.


Nueva Creación y Wm. B. Eerdmans Publishing Co. EUA. 1996.

Su autor -el teólogo y profesor norteamericano Lewis B. Smedes- hace en Moralidad y nada más un profundo análisis de los mandamientos del Decálogo que nos instan a respetar a otras personas.

Es cierto que los mandamientos dados por Dios no nos dicen todo lo que necesitamos saber, pero constituyen inobjetablemente una guía elocuente que intenta responder a estas cuestiones en el problemático contexto del mundo actual.

¿Respetamos la vida humana? ¿Nos preocupan las necesidades de las personas? ¿Respetamos sus derechos, su integridad, su propiedad? ¿Respetamos nuestros pactos? ¿Nos apegamos a la verdad?