
Además de un excelente relato literario susceptible de diversas lecturas, es una fábula moral acerca de la condición humana.
¿Es el hombre un ser violento por naturaleza, que necesita un sistema de normas y regulaciones para contener sus instintos, o la violencia es un fenómeno aislado que explota condicionado por las circunstancias? ¿Hasta dónde el ejercicio de nuestra propia libertad avasalla a los otros, violentándolos? ¿Acaso el mantenimiento de este sistema no conlleva violencias tácitas, ineludibles?
Otros libros anteriores (por ejemplo Robinson Crusoe) tienen personajes heroicos y la noción de estar atrapado en una isla desierta está muy romantizada.
En El Señor de las moscas, William Golding (1911-1993, escritor y premio Nobel británico) retrata una versión alternativa; su descripción de un grupo niños y adolescentes de 9 a 15 años, alumnos de una academia militar, que se encuentra en esta situación, y que descienden al salvajismo, es muy realista.
¿Es el hombre un ser violento por naturaleza, que necesita un sistema de normas y regulaciones para contener sus instintos, o la violencia es un fenómeno aislado que explota condicionado por las circunstancias? ¿Hasta dónde el ejercicio de nuestra propia libertad avasalla a los otros, violentándolos? ¿Acaso el mantenimiento de este sistema no conlleva violencias tácitas, ineludibles?
Otros libros anteriores (por ejemplo Robinson Crusoe) tienen personajes heroicos y la noción de estar atrapado en una isla desierta está muy romantizada.
En El Señor de las moscas, William Golding (1911-1993, escritor y premio Nobel británico) retrata una versión alternativa; su descripción de un grupo niños y adolescentes de 9 a 15 años, alumnos de una academia militar, que se encuentra en esta situación, y que descienden al salvajismo, es muy realista.
La historia comienza con un accidente de avión en una isla desconocida del Pacífico, sin sobrevivientes adultos. Al principio reciben muy felices la libertad, pero pronto descubren que no bastan las bromas ni los juegos.
El contexto geográfico tiene un rol fundamental al inscribirse casi como un personaje más. ¿Cómo sobrevivir en una isla desierta? ¿Aferrándose a los cánones establecidos por una sociedad que, aquí y ahora, ya no significan nada, o adaptándose a las nuevas circunstancias?
Los personajes se definen más por lo que hacen que por lo que dicen, de manera que esta novela carece de discursos y demagogias. Ralph y Jack simbolizan distintas características humanas y cosmovisiones del mundo. ¿La obediencia a reglas que permitan el mantenimiento del individuo y la libre elección o el diseño e imposición de nuevas reglas, uilizando la cohersión?
La caracola encontrada por casualidad en el fondo de la laguna se convierte en un símbolo de la participación colectiva -¿democrática?-, frente a la lanza, instrumento fabricado en el cual reposa la fuerza de una voluntad individual. Una vez rota la caracola, Ralph no es diferente a los otros… una persona acorralado por el miedo, la ira y el instinto de supervivencia, que igual puede matar, con tal de preservar su vida y su libertad.
El contexto geográfico tiene un rol fundamental al inscribirse casi como un personaje más. ¿Cómo sobrevivir en una isla desierta? ¿Aferrándose a los cánones establecidos por una sociedad que, aquí y ahora, ya no significan nada, o adaptándose a las nuevas circunstancias?
Los personajes se definen más por lo que hacen que por lo que dicen, de manera que esta novela carece de discursos y demagogias. Ralph y Jack simbolizan distintas características humanas y cosmovisiones del mundo. ¿La obediencia a reglas que permitan el mantenimiento del individuo y la libre elección o el diseño e imposición de nuevas reglas, uilizando la cohersión?
La caracola encontrada por casualidad en el fondo de la laguna se convierte en un símbolo de la participación colectiva -¿democrática?-, frente a la lanza, instrumento fabricado en el cual reposa la fuerza de una voluntad individual. Una vez rota la caracola, Ralph no es diferente a los otros… una persona acorralado por el miedo, la ira y el instinto de supervivencia, que igual puede matar, con tal de preservar su vida y su libertad.




