miércoles, 9 de agosto de 2006

Libro: Etica a Nicómaco.


Ética a Nicómaco fue escrita por el filósofo griego Aristóteles, aproximadamente en el siglo IV a.C. Es un texto dedicado a su hijo que se refiere a la felicidad. Está considerada una de las obras fundamentales en que posteriormente se basó la ética occidental.
La polis (ciudad), en cuanto forma autárquica y perfecta, ofrece el marco para la realización de los objetivos naturales de la vida humana. En ese espacio, la vida es bella y feliz; una vida donde se desarrolla completamente la areté (virtud), porque sólo en la sociedad puede el hombre practicar su virtud y lograr la eudaimonía (felicidad) que es el fin de su existencia. Recordemos que, en la cosmovisión griega, fuera de la polis, de la sociedad, sólo viven los dioses y las bestias.
Todo en la ciudad está dispuesto de manera tal que se cumpla el fin de toda comunidad política: la vida autosuficiente, virtuosa. Allí, la felicidad -el vivir bien- es el objetivo supremo al que la política aspira y el bien es un fin ético.
Así, la política tiene fines éticos: debe proveer a los ciudadanos de cierto carácter, hacerlos capaces de acciones buenas.
Desde la perspectiva aristotélica el fin es el que conduce al perfeccionamiento de la naturaleza, la ética es la que conduce a la política hacia lo mejor, es la que marca el objetivo fundamental: el bien común.
De esta manera, Aristóteles establece un vínculo fundamental entre ética y política, entre el bien y lo común: la política implica a la ética, realiza sus contenidos, y se dirige hacia ella, y la ética sólo puede desarrollarse en el marco de la polis, porque la naturaleza del hombre ya es política.