
Hoy, el diario Página 12 informó que el Dr. Pedro F. Hooft (Presidente de la Asociación Argentina de Bioética y Juez Correccional de Mar del Plata) acaba de ser denunciado judicialmente por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación por participar como magistrado durante la dictadura (1976-1983) en el secuestro de once personas, la mayoría abogados, en la “Noche de las Corbatas”.
La denuncia dice que “contribuyó intencionalmente con el terrorismo de Estado, permitiendo que pudiesen cometerse delitos de lesa humanidad”, exigiendo su indagatoria, procesamiento y detención como presunto responsable por acción u omisión de los delitos de “tormentos seguidos de muerte, tormentos cometidos en forma reiterada, violación reiterada”, y como “autor penalmente responsable del delito de abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionario público, denegación de justicia y supresión de objetos destinados a servir como prueba reiterada”.
Para la querella, “su principal obligación era la de respetar y hacer respetar la Constitución y los derechos individuales, por lo cual su conducta es doblemente reprochable… Hooft aceptaba la doctrina de la seguridad nacional, la refrendaba a través de sus actos, y era activo colaborador (por acción y por omisión) del salvaje sistema de represión ilegal instaurado en aquel momento. Ello significa que el querellado contribuyó intencionalmente, desde su función como juez, con el terrorismo de Estado, permitiendo que pudiesen cometerse delitos de lesa humanidad, al garantizar la impunidad judicial de sus autores”.
En vísperas del 30º aniversario del golpe militar, conmueve la denuncia judicial precitada. Conozco personalmente, por mi labor profesional, al Dr. Hooft y me parece un hombre idóneo en lo jurídico y sensible en lo humano. Sus sentencias, específicamente en lo bioético, constituyen un aporte significativo para la plena valoración de la persona. Me resulta difícil asociar esta imagen con aquéllas denuncias. Espero que la investigación de la Justicia Federal resulte absolutamente imparcial y objetiva. Así se estará contribuyendo a la memoria y la verdad.




