Ciudad de Dios describe la durísima realidad de las favelas (villas miseria, en Argentina) y los barrios más empobrecidos y marginales de Brasil. A través de dos décadas, la trayectoria de varios chicos habitantes de este barrio situado en las afueras de Río de Janeiro, nos permite comprender por qué muchos eligen el tráfico de droga, el robo y el asesinato mientras unos pocos intentan alejarse de ese mundo cerrado.
En este caso la acción transcurre en una urbanización construida en los años ‘60 con el propósito de albergar familias sin vivienda, y que en poco tiempo devino ciudad marginal regida por sus propias leyes e impenetrable a quienes no fueren sus residentes.
Quizás una de los aspectos que más impacta de esta película dirigida por Fernando Meirelles es el testimonio de toda una nueva generación familiarizada con el crimen, de chicos que matan a la edad de empezar a leer a la vez que instalan una ola de terror y quedan como amos despiadados de ese microcosmos.





