
El lunes 4 de setiembre próximo pasado tuve el placer, como muchos otros colegas educadores, de asistir a la conferencia sobre “La nueva cuestión social y la escuela”. El Dr. Emilio Tenti Fanfani compartió sus ideas con una autoridad que trasciende el mero saber y habilitó a su auditorio a compartir su vital experiencia, entendida como la construcción laboriosa de un contacto vital con la realidad y los interrogantes que esta nos plantea.
Dos ideas, de las muchas desplegadas por Fanfani, se ligaron rápidamente a mi experiencia como orientadora pedagógica en ámbitos escolares. Una de ellas es la necesidad de salir de un pensamiento que tiñe toda la acción docente, el impulso constante en recuperar un modo de educación que hemos perdido. Instalados en este esfuerzo solo quedamos atrapados en una nostalgia frustrante que impide pensar otros modos de ser y hacer docencia. Cristina Corea expresa al respecto “…recuperar lo perdido e insistir en su retorno impide que pensemos el problema en su real novedad”.
La otra idea hacía referencia al problema del sentido de la educación, del interés en educarse y de la pasión, amor, descubrimiento para…
Si bien Tenti Fanfani lo desarrolló con relación al pibe en su proceso de formación, poniendo en evidencia al mismo tiempo la contracara de este fenómeno como cuestión social y educativa, no pude evitar transferir estas ideas al rol docente. Y surgieron en mí varias cuestiones que se conectaban con situaciones en los ámbitos educativos donde compongo, con otros docentes, la posibilidad de ser orientador.
Quisiera recomendarles un libro que ayudará en esta tarea de pensarnos y pensar los modos de educar construyendo autoridad pedagógica: “Pedagogía del aburrido” (Corea, C. y Lewkowicz, I. Editorial Paidós. 2004).
Lic. Virginia E. Acuña.
Asesora pedagógica de PAIDEIA.
Asesora pedagógica de PAIDEIA.




