
“Nada nos angustia tanto como la velocidad con que se nos escapa el pensamiento” Gilles Deleuze.
¿Qué sensaciones habitan el interior de la escuela?
Pibes indiferentes, aburridos, agobiados. Los discursos que circulan en la institución educativa no les llegan, no los interpelan y hasta a veces, ellos, los advierten insensatos y superficiales.
Adultos, que perciben estas sensaciones adolescentes como desinterés, falta de espíritu crítico que los lleva a desplegar, por donde quiera que vayan, una amarga sensación de fin para constituir capital simbólico con la cultura y el saber.
Estas sensaciones de un lado y del otro circulan incesantemente y se reproducen año a año en el interior de las escenas pedagógicas.
¿Cómo quebrar estas representaciones? Por que no son más que eso, representaciones apriorísticas que obstaculizan pensar.
Estar en el interior de la escuela no nos otorga la posibilidad de ser alumnos y / o docentes. El vínculo real de pensamiento es el que nos dará la oportunidad de ser estudiantes y / o profesores.
Es necesario experimentar este vínculo que se construye al pie de las situaciones y nos posibilitan pensar con el otro. Sólo falta estar atento a los signos que de ellas se desprenden; pero para eso hay que hacer uso del pensamiento, él nos instrumenta a ver y accionar.
Lic. Virginia E. Acuña
Asesora pedagógica de PAIDEIA
¿Qué sensaciones habitan el interior de la escuela?
Pibes indiferentes, aburridos, agobiados. Los discursos que circulan en la institución educativa no les llegan, no los interpelan y hasta a veces, ellos, los advierten insensatos y superficiales.
Adultos, que perciben estas sensaciones adolescentes como desinterés, falta de espíritu crítico que los lleva a desplegar, por donde quiera que vayan, una amarga sensación de fin para constituir capital simbólico con la cultura y el saber.
Estas sensaciones de un lado y del otro circulan incesantemente y se reproducen año a año en el interior de las escenas pedagógicas.
¿Cómo quebrar estas representaciones? Por que no son más que eso, representaciones apriorísticas que obstaculizan pensar.
Estar en el interior de la escuela no nos otorga la posibilidad de ser alumnos y / o docentes. El vínculo real de pensamiento es el que nos dará la oportunidad de ser estudiantes y / o profesores.
Es necesario experimentar este vínculo que se construye al pie de las situaciones y nos posibilitan pensar con el otro. Sólo falta estar atento a los signos que de ellas se desprenden; pero para eso hay que hacer uso del pensamiento, él nos instrumenta a ver y accionar.
Lic. Virginia E. Acuña
Asesora pedagógica de PAIDEIA




